La inundación de 1949, una gran tragedia de Pachuca

El viernes 24 de junio de 1949, día de San Juan, Pachuca sufrió una de las grandes tragedias de su historia con una inundación que sorprendió a todos.

Fue después de las 5 de la tarde de aquel día cuando se dio una lluvia que en la ciudad no fue tan intensa, pero que, en los cerros, a consecuencia de una fuerte tromba que los azotó, provocó grandes causales de agua proveniente del Río de las Avenidas, el cual no había sido desazolvado adecuadamente.

El agua había roto una represa, la cual bajó desde la carretera a Real del Monte y anegó la zona hasta el inicio del Río de las Avenidas, chocando con un tapón donde se ubicaba el mercado Benito Juárez, en el que se encontraban ramas de árboles, piedras, granizo y lodo.

El agua arrasó todo a su paso

Ese tapón provocó que se derribara la barda de lo que era el ensaye de la Compañía Real del Monte y Pachuca, y la Inspección de Policía, en la calle de Venustiano Carranza, frente a donde se encuentran las Cajas Reales (actualmente es un estacionamiento en este sitio).

De ahí surgió el gran caudal que se llevó los puestos que se encontraban junto al mercado Benito Juárez (hoy Hidalgo), y que siguió por las calles de Hidalgo, primera de Allende y siguiendo hasta el Parque Hidalgo, donde el nivel fue bajando.

Fue en Hidalgo, entre Leandro Valle y Mina, donde el agua alcanzó su mayor altura: 2.9 metros desde el pavimento.

Todo esto arrastró autos, puestos y todo lo que encontró a su paso, además de miles de documentos pertenecientes a la Policía y al Registro Civil, que incluso fueron encontrados en el pueblo de Venta Prieta, a varios kilómetros de distancia.

La corriente del Río de las Avenidas tras la lluvia

Un gran sedimento de lodo y granizo quedó en las calles y casas por la noche, pero la población salió para poder encontrarse con sus familiares y rescatar a quienes quedaron atrapados con diversos objetos.

El saldo fatal, oficialmente, fue de 55 muertos, 28 hombres y 27 mujeres, algunos de ellos niños. La mayoría fueros presos que se encontraban en las galeras de la barandilla de la policía y no pudieron salir. No hubo heridos, solo muertos.

Los cadáveres fueron trasladados al anfiteatro, casi todos en calidad de desconocidos, y después poco a poco las personas acudieron a identificarlos. La limpieza de las calles y casas inició de inmediato, y en los días posteriores hubo ayuda de todo tipo, tanto de las autoridades como de los ciudadanos.

Los portales de la plaza Constitución tras la inundación

El presidente de la república, Miguel Alemán Valdés, exhortó al Banco de México a proporcionar dos millones de pesos para apoyar a los damnificados y reintegrarlos a la vida económicamente activa.
Tras esta tragedia, el gobierno estatal ordenó la rectificación del cauce del Río de las Avenidas y lo realizó entre la hacienda de la Luz (Allende) y la colonia Real de Minas.

Aquella fue una de las tragedias más grandes que ha tenido Pachuca y que, sin duda, dejó una marca imborrable entre sus habitantes, que cada año recuerdan este hecho, esperando que no vuelva a repetirse.

Alfonso Rivera

Bibliografía: Pachuca una ciudad con sed. Nicolás Soto Oliver. Fundación Hidalguense, 2004.
En 1949, murieron 55 ahogados en lodo en Pachuca. Juan Manuel Menes Llaguno, Criterio Hidalgo.

Entrevista con la maestra María Trinidad Coyoli Carmona
Manuscrito de Roberto Mendoza Castañeda