Vi con indignación los tres debates entre los candidatos presidenciales de México. ¿De verdad uno de esos cuatro payasos nos va a gobernar?

Sin propuestas, atacándose y ofendiéndose mutuamente, con burlas y chistecitos, estos cuatro señores nos demostraron que no tienen claridad en lo que harán cuando asuman el máximo cargo del país, algo que debe preocuparnos.

Pobre México, de verdad. Este país no se merece esto, pero desgraciadamente es nuestro destino, así es que tendremos que elegir al menor peor entre estas opciones que se nos presentan.

Alguien que cree que llegando podrá quitar mágicamente un mal como la corrupción y que con eso llegaremos a ser una potencia.

Alguien que está bajo investigación y le caen mentira tras mentira, además de que se la pasa acusando a los demás, aunque también recibe muchos ataques.

Alguien con gran experiencia en el servicio público, pero que se fue al lado equivocado y tiene su popularidad por los suelos.

Alguien que trata de legarle a la ciudadanía con lenguaje coloquial y cosas que quieren escuchar, pero que tampoco presenta cosas concretas para mejorar al país.

Entre esas opciones tendremos que escoger, aún nos quedan unas semanas para elegir y podemos aún pensar en manos de quién dejar nuestro futuro, pero no es nada esperanzador.

J.A. Guillén