Este 1 de agosto la danza mexicana sufre una gran pérdida. Álvaro Serrano Gutiérrez perdió la vida a los 59 años, pero deja un gran legado para el mundo artístico, que llora con mucho dolor la partida de un hombre siempre entregado a su labor.

Serrano Gutiérrez, quien nació en San Juan Solís, en el municipio de San Agustín Tlaxiaca, el 19 de febrero de 1959, fue maestro de varias generaciones de bailarines que lo recordarán como un extraordinario guía, pero sobre todo amigo.

Fue el fundador del Ballet Folklórico de Hidalgo, que tiene casi 42 años de historia, además de que formó parte del Ballet Folklórico de México durante 20 años, siendo el primer hidalguense en formar parte de esa importante compañía, de Amalia Hernández, su gran mentora, además del bailarín que más ha durado.

Inició sus estudios en danza en 1973, y fue en septiembre de 1979 cuando ingresó al Ballet Folklórico de México, con el que participó en innumerables festivales nacionales e internacionales hasta agosto de 1999.

Más de 450 reconocimientos en México y distintos países avalan la trayectoria de Álvaro Serrano, que deja una gran huella para la danza mexicana, que lo recordará en los escenarios como uno de sus máximos exponentes.

La cultura hidalguense sufrirá un gran vacío, pues siempre fue un impulsor de las tradiciones de la entidad, que llevó a países como España, Inglaterra, Brasil, Argentina, entre otros.

Sirva este pequeño texto como reconocimiento a un destacado hidalguense que deja su nombre con letras de oro.