Tantas obras al mismo tiempo ¿Nos hacen una gran ciudad? Lo más probable es que no.
El semáforo en rojo, atrapado en el tráfico, y quizá te preguntas si valen la pena tantas máquinas, tanto polvo y tanto concreto para tener una gran ciudad, una importante que todos volteen a ver… el semáforo sigue en rojo y nos recuerda que gran parte de la vida se pasa en esperar, esperar una llamada, un momento, un beso o un puto semáforo.
Pachuca, la ciudad de los vientos, la cuna del fútbol, la ciudad del paste, y más recientemente la ciudad del bache… has crecido Pachuca, no sé si para bien o para mal, pero has crecido. Cada vez hay más plazas, más Starbucks, más pastes Kikos (bueno, esos siempre han estado ahí) y cada vez más personas de todas partes y también personas que se van porque a veces no eres suficiente, Pachuca
El semáforo en verde y todos avanzan un poquito, una mentada de madre y un claxon son parte del movimiento, pero todo para en un segundo, dos idiotas que deciden pelear en medio de la carretera, dos idiotas que no supieron usar un lenguaje de 3 señales: Direccional izquierda, derecha e intermitente; uno tiene que ser muy imbécil para no saber usarlo.
El semáforo en rojo de nuevo, poco movimiento, el cielo azul y gris, el Sol que por alguna razón quema siempre aquí, y la señora que vende dulces, el chico que limpia vidrios, tantas cosas han cambiado Pachuca, tenías el aire limpio y menos autos. Pachuca estás cambiando, a muchas personas les aterra el cambio, muchas personas dicen que el cambio es necesario, pero también es necesario decir que sí todos los cambios han traído malas consecuencias entonces es normal tener un poco de miedo, miedo a que pase el tiempo y sea demasiado tarde. ¿Es muy tarde para ti Pachuca?
El semáforo en verde y todo se mueve, calles con tiendas nuevas, nuevos autos, nuevas deudas supongo, y el semáforo en verde nos recuerda también que es necesario dejar cosas atrás.
Por Misael Hernández





