¿Cuál es tu mecanismo de defensa?
Un día como todos los lunes, te levantas a las 7 am, te alistas y te diriges a tu trabajo, pero… ¡Oh sorpresa! En cuanto llegas, encuentras a tu jefe regañando a todos tus compañeros y te incluye en cuanto te ve llegar, pero debido a su exaltación, te despide frente a todos y te ordena que pases a recoger tus cosas; pero en vez de obedecer, decides esperar a tu jefe en su oficina, pues “aún” no crees que es verdad… ¿sabes cómo se le llama a eso?
Bueno, la respuesta resulta ser muy interesante, pues hablamos de los famosísimos mecanismos de defensa que tratan de una serie de procesos psicológicos que, hipotéticamente, ayudan a regular el modo en el que los contenidos de lo inconsciente se manifiestan en nuestra consciencia y a su vez, en nuestros comportamientos.
Sin embargo, el objetivo de las conductas defensivas, es mantener un equilibrio homeostático, pues eliminan una fuente de inseguridad, peligro o tensión, del tipo cuando te encuentras a tu ex en la calle y ves que ya trae nueva pareja, sabemos que de alguna manera todos hemos pasado por eso, si, incluyéndote. Pero aquí lo interesante y desafortunado es que si bien, estas conductas defensivas permiten reestablecer el equilibrio, más no resuelven el conflicto del todo, ya que este se mantiene a través de la “disociación”.
Cuando las conductas defensivas fallan, toda la mente nos lleva a una desintegración psicótica, claro que es raro que esta situación se presente, pero si suele suceder, consiste en que el individuo alterna entre diversas conductas defensivas, convirtiéndose así, en una forma de mecanismo de aprendizaje, para poder lidiar con la situación. Aunque, sorpresivamente es necesario mencionar que las conductas defensivas, no aparecen solo en procesos patológicos, sino que en realidad son una parte importante y de alguna manera normal del desarrollo de la personalidad, de hecho, lo podemos ver como a los procesos que vivimos diariamente, para poder aprender en la mayoría de las veces tenemos que pasar por eventos no tan agradables.
Lo que no quiere decir que todo tenga que ser negativo o desagradable, ya que, en la mayoría de los casos, la mente suele ser muy ágil, para hacernos sentir más seguros, para protegernos, pues apresura a todo el cuerpo para poner un curita, para que, de ese modo, la situación que estemos pasando, sea más tolerable o en algunos casos, invisible. Curiosamente lo que por lo regular termina siendo el curita es uno de los diversos mecanismos de defensa, ya sea: Proyección, introyección, regresión, desplazamiento, negación, aislamiento, racionalización, sublimación.
Por otro lado, es importante resaltar la parte de la magnificencia humana, pues la mente es una máquina impresionante, que es capaz de hacernos comer, correr, comunicarnos, movernos, sentir, pensar y mientras todo eso pasa, tiene oportunidad de crear nuestras curitas exprés, que si bien es cierto que todos poseemos al menos, una de ellas, es importante que le demos el crédito a la salud mental, y en caso de que lo sintamos o deseemos hablar con alguien, no temamos en buscar ayuda de un profesional.
Ahora te pregunto… ¿Cuál es tu mecanismo de defensa?
Paulina Salvador





