La historia de la leche radiactiva de Chernóbil que mató a niños de México
El 26 de abril se conmemora la memoria de las victimas del incidente nuclear más grave de la historia. En la madrugada del 26 de abril de 1986 una explosión en la central nuclear de Chernóbil, ubicada en la ciudad de Pripyat, Ucrania,propagó una nube radioactiva en gran parte de lo que fue la Unión Soviética y que ahora son los territorios de Belarús, Ucrania y la Federación de Rusia. Casi 8.4 millones de personas en los tres países fueron expuestas a la radiación.
Las consecuencias de este terrible accidente continúan hasta el día de hoy y lograron alcanzar a la población mexicana. Con motivo del Día Internacional les compartimos la historia de la leche radioactiva que llegó a nuestro país y que consumieron miles de personas.
La nube radioactiva generada tras la explosión del reactor nuclear viajo por todo el continente europeo, alcanzando a Irlanda, que en aquellos años era uno de los principales exportadores de leche en polvo para la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO), empresa estatal que en aquellos años era dirigida por Raúl Salinas de Gortari.
El gobierno mexicano compro a Irlanda cerca de 40000 toneladas de leche en polvo que estuvo expuesta a la contaminación radioactiva, durante 1986 y 1987 estos cargamentos llegaron al país, hasta que una de las filiales de la CONASUPO, hayo muestras contaminadas con el isotopo conocido como Cesio 137, material radiactivo empleado en medicina e investigación, se sabe que el cesio 137 emite partículas beta y radiación gama en su proceso de degradación, lo que ocurre muy lentamente pues se estima que tiene un periodo de vida de aproximadamente 30 años.
El periodista y escritor Guillermo Zamora, escribió el libro “Caso Conasupo: la leche radiactiva m: el crimen más atroz contra el pueblo mexicano”, en el que señala que en el periodo de 1987 a 1997, el cáncer infantil en México se disparó un 300%, causando la muerte de por lo menos 270 niños y niñas, de los 900 casos contabilizados en suinvestigación, las consecuencias reales de este crimen contra la población mexicana no han sido esclarecidas y hasta la fecha no hay castigo para los responsables.
Joshua Llanos





