30 de octubre: recuerdo a los niños que no nacieron o murieron antes del bautismo
El 30 de octubre es el día que se recuerda a los niños que no nacieron y a los que fallecieron antes de recibir el sacramento del bautismo.
Esta costumbre, que deriva de una mezcla de cultura prehispánica y el catolicismo, señala que los infantes del limbo visitan las ofrendas.
El limbo es un estado intermedio entre el cielo y el infierno, donde las almas de estos niños no sufren, pero no gozan de la visión de Dios.
Estas creencias indican que los niños que morían sin nacer o sin haber sido bautizados no podían ir al cielo, porque esa es una gracia que se recibe con el bautismo, y al no recibirlo no podían acceder a la Gloria.
Pero que tampoco podían ir al infierno (ni al purgatorio), porque ahí solo se puede ir a causa de los pecados cometidos, y los niños no cometieron alguno.
Es el 30 de octubre cuando se espera a los llamados “limbitos” o “angelitos”, infantes que perecieron antes de nacer, por lo que en las ofrendas únicamente se les coloca agua bendita y una vela o veladora blanca.





