Por Daniel Suárez

En algunos municipios, comunidades de la Sierra y Huasteca Hidalguense se celebra el día de muertos como en pocos lugares del país.

Esta gran ceremonia dedicada a los muertos recibe el nombre de Xantolo, y según se dice, deriva del latín sanctorum. La acepción náhuatl Xantolo significaría “fiesta de muertos”, y responde en el pensamiento indígena, a una forma de veneración y remembranza hacia los familiares y vecinos fallecidos, de quien sus “espíritus” regresan a la tierra para visitar a sus antiguos parientes, gracias al permiso otorgado por Mictlantecutli, dios que gobierna el Mictlán o reino de los muertos.

La festividad cuenta con danzas, cantos y típicos platillos, la celebración del Xantolo se caracteriza por la devoción, el esmero y la unión con que los habitantes de las pequeñas comunidades que esperan la llegada de sus familiares y amigos que ya no se encuentran con ellos.

Los preparativos para el Xantolo inician desde algunos meses antes; en el mes de mayo por ejemplo, las familias indígenas compran cerdos y aves para su engorda y posterior venta. Un mes más tarde 29 de junio se lleva a efecto el cultivo de la flor cempoalxochitl y “mano de león” o mistonmaitl en las milpas y corrales. Con ésta flores se adornaran a partir de Octubre los “altares” y los cementerios. La flor de cempoalxóchitl significa, en éste caso, la vida y la muerte, con ellos se preparan “cadenas” o “arcos”, mismos que representan el universo, compuestos de trece cielos.

Según las creencias indígenas de la Huasteca, el día 29 de septiembre Fiesta de San Miguel Arcángel inicia el regreso a la tierra de las almas desde el cementerio; por lo que en ésta fecha se comienza la ceremonia de entrega de la primera ofrenda cuyo contenido son tamales y café. Una segunda “ofrenda” se verifica el 18 de octubre Fiesta de San Lucas, momento en que se corta plátanos verdes esperando su maduración en las fechas principales. También se muele cacao, necesario en la elaboración del chocolate.

El 29 de octubre se corta la flor, y el 30 los vecinos que no cultivaron acuden por la mañana a las plazas para adquirirla, ésta última fecha se conoce como Día de la Flor.

El 31 de octubre se recibe a los pequeños difuntos o también llamados angelitos y a ellos se les coloca en la ofrenda juguetes, dulces, chocolate y detalles infantiles además de quemarse cohetes y copal. Su arco es más pequeño.

El 1 de noviembre los infantes disfrutan su altar y también es el momento en que la campanas anuncian el “arribo” a sus casas de los difuntos mayores o “espíritus” de los muertos adultos; que comienzan a llegar por la mañana del 2 de noviembre en ambos casos sean niños o adultos las familias los “esperan” en los caminos y riegan flores para indicarles la ruta de llegada y regreso.

El 2 de noviembre es el día de todos los santos y el día 3 es el día de la bendición; día de la despedida. El 2 de noviembre se recibe a todos los fieles difuntos y se prenden cohetes para avisar que se está ofrendando. Se hacen rezos. A la gente que está de visita en alguna casa se le ofrece comida de la ofrenda porque se tiene la creencia de que esa persona que está de visita es como si tomara el alma del difunto y estuviera allí para recibir sus alimentos.

El baile de “los comanches” que es una danza tradicional, donde su significado estriba en que los tres personajes que participan en ella, están relacionados con la vida y la muerte. “Los comanches” son la vida y representan al indígena huasteco, “el perrero” es la muerte. Van de casa en casa bailando al ritmo de una banda de viento o de un trío de huapangueros. Durante su travesía los danzantes, que recorren las casas durante estos días, son recibidos por los anfitriones con alimentos y bebidas.

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