Por Daniel Suárez

Juan Guillermo Villasana López nació el 10 de febrero de 1881 en Pachuca de Soto, Hidalgo.

Desde muy pequeño tuvo interés por la aviación y fue en el Colegio Liceo, en donde cursó sus estudios superiores y aprendió francés e inglés, para poder leer las revistas de aviación escritas en estos idiomas. En 1910 estudió en el instituto científico y literario de Pachuca, donde se adentró de lleno a las matemáticas, la física y la aerodinámica.

El 11 de abril de 1910, logró volar a 700 metros sobre la capital hidalguense. Tiempo después ensayó en el Velódromo de Pachuca con regular éxito un pequeño avión al que le había instalado un motor de gasolina de 15 caballos de fuerza, marca Curtiss.

El 19 de abril de 1912, el general, José González Salas, ministro de Guerra y Marina, del gabinete del presidente, Francisco I. Madero, encarga a Villasana, la construcción de 5 Aeroplanos tipo Deperdussin para el Ejército Mexicano, el primero recibe el nombre de “Latinoamérica”.

Gracias, a sus conocimientos de tradición familiar de ebanistas, logra superar un problema que a nivel mundial ningún ingeniero había podido resolver. Diseña una hélice con varios tipos de maderas y un ensamble nuevo, que permite a los aparatos elevarse más y mejor, dando un giro total a la aeronáutica mundial. Esta hélice fue bautizada como la “Hélice Anáhuac”, la primera de las cuales fue fabricada en la Escuela de Artes y Oficios.

La hélice Anáhuac, se exportó en 1915 a Centro, Sudamérica y Japón, lo que le valió recibir del gobierno de El Salvador reconocimientos por su brillante invención. Así mismo ocurrió con el gobierno japonés, a través del Gral. Nagaoka, comandante del cuerpo aéreo imperial de Japón.

Su gran talento le permitió ocupar cargos de mucha importancia, como teniente técnico de aviación, piloto en jefe de la escuela militar de aviación, dos veces director de la escuela y talleres de aviación militar, director de los talleres nacionales de construcción aeronáutica, con el grado de capitán primero, capitán segundo, jefe de la sección de aviación comercial, del departamento de aviación militar y dos veces delegado técnico en aeronáutica militar en la inspección general del ejército.

Por decreto presidencial el 1 de julio de 1928, se crea el Departamento de Aeronáutica Civil y Villasana es nombrado Primer Jefe.

Falleció en la Ciudad de México el 23 de febrero de 1959 a los 68 años de edad, fue uno de los más importantes precursores de la aviación mexicana a la cual impulsó hasta su muerte.

En reconocimiento a su labor, el aeropuerto de Pachuca lleva su nombre.